Vuelve y juega

Hace tres años un fuerte aguacero impidió la presentación de la obra “Carmen”, de Salvador Távora en Santafé de Bogotá. Este mes pretende ofrecer al público su montaje en la Plaza de toros Santamaría con la participación del rejoneador de 85 años de edad Angel Peralta.

Tanto en esta obra como en “Don Juan en los ruedos”, se incluye la lidia de toros. El dramaturgo sevillano la presentó antes de su venida a Colombia en el auditorio de la Cartuja de Sevilla en el marco de los actos de celebración de la coronación de la Virgen de los Dolores del Cerro. La versión sobre la leyenda primitiva contada por las viejas cigarreras de Triana, “Carmen”, fue puesta en escena sin lidia de toro. Pero como aquí pueden venir a hacer lo que en otros lugares les prohíben, se está haciendo la divulgación del espectáculo incluyendo la lidia del toro para lo cual ponen a consideración del espectador la libertad de asistir o no de acuerdo al gusto o el rechazo hacia las corridas de toros. En Cataluña, el Gobierno de la Generalitat (gobierno del estado autónomo de Cataluña) y el Ayuntamiento de Barcelona, le prohibieron el año pasado, y le han vuelto a prohibir este año, la representación de la obra si incluía la lidia del toro. La normativa de cataluña prohíbe explícitamente el uso de animales en espectáculos teatrales o musicales.


La Cuadra de Sevilla surgió en el contexto del teatro español en el año de 1971, con propuestas en torno a una cultura andaluza no trabajada desde el punto de vista folclórico y recurren a elementos que no se contemplan como teatrales.


Durante el pasado Festival Iberoamericano de Teatro en el mes de marzo, en la Plaza Santamaría en Santafé de Bogotá, se presentaron con el rechazo generalizado del público ante la pretendida lidia y muerte de un toro. El espectáculo nocturno incluía 9 escenas, con luz y penumbra, majas, palmas, zapateo flamenco, jinetes del amor, fuego y centauros, rejoneador, torero y lidia, monja y sangre. En este espectáculo el rejoneador colombiano fue rechazado por una mayoría de los espectadores que con pañuelos blancos lograron devolver el primer toro. Los pasodobles se acallaron ante el público enardecido. Y los otros toros, rejoneadores y toreros no pudieron salir.


Sin embargo ahora vuelven a intentar su presentación, como si no tuviéramos suficiente con la cantidad de animales que son muertos en forma violenta en distintas situaciones, convirtiéndolos en motivo de escarnio y retaliación humana.

María Amelia de Sajonia, esposa de Fernando VII, creador de la Escuela de Tauromaquia, se expresó así en esta décima:

“Más que le guste a quien quiera,

yo jamás habría de ir

a un peligro de morir

porque otro se divirtiera;

el exponerse a una fiera

por librar a algún hermano,

es un acto noble , humano;

más el ir por diversión

a todo hombre de razón

es un proceder insano.

La Ley 84 de 1989, Estatuto Nacional de Protección de los Animales en el literal u del artículo 6 presume como hechos dañinos y actos de crueldad para con los animales: “utilizar animales vivos o muertos en la elaboración de escenas cinematográficas o audiovisuales destinadas a la exhibición pública o privada, en las que se cause daño o muerte a un animal con procedimientos crueles o susceptibles de promover la crueldad contra los mismos”. Quedaron faltando letras en nuestro alfabeto para tipificar la infinidad de formas de maltrato animal.

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