Cambios institucionales

En los inicios de la SPA en 1917 circulaban por las calles muchos caballos, perros y vacas. Los primeros para el transporte de personas y de carga, los perros que vagaban sin rumbo y las llamadas vacas de leche para abastecer directamente el producto en las puertas de las casas donde las ordeñaban sin control higiénico. En los solares de las casas engordaban marranos y tenían gallinas. La indisciplina ciudadana, los rudimentarios hábitos higiénicos, tantos animales deambulando por las calles y compartiendo en las casas la vida diaria, llevaron a la administración municipal a expedir medidas sanitarias para controlar la contaminación de las aguas, evitar las epidemias y por el interés de algunos miembros de la Sociedad de Mejoras Públicas de que a los animales se les debía atender el alcalde Rafael Duque creó la Sociedad Protectora de Animales.  La entidad durante sus primeros años fue de carácter oficial por lo tanto pudo desempeñar funciones de control y proponer medidas  de prevención y sanción de los abusos que contra los animales se cometían. Tuvo a su cargo el manejo de varios potreros a donde se llevaban los caballos que eran maltratados y en uno de estos habían adecuado espacio para los perros.

 

Hacia 1947 por oposición al exterminio de los perros de la calle y el uso de las tenazas metálicas para su captura por parte de la secretaría de salud la entidad fue desalojada de sus instalaciones oficiales en el Palacio Municipal. A partir de entonces continuó su labor como entidad privada.

 

Enfatizó su trabajo en los caballos de carga y los perros abandonados. Cuando en 1974 llegó a la sede del barrio San Germán en Robledo ya no tenía potreros y atendía los caballos en jornadas barriales.  Ya en este lugar el número de perros y gatos albergados aumentó considerablemente.

 

Inmersa en una situación desbordada de animales abandonados en 1992 puso en servicio el consultorio popular cuyos servicios le permitieron bajar el promedio de animales rechazados ofreciendo  la atención veterinaria para que regresaran a sus hogares.

En 2001 el fallo de una tutela le señaló al alcalde la obligatoriedad de construir y sostener un albergue para animales abandonados. A partir de entonces se cerró el albergue.