Víctimas en vitrina

Hace dos años en este espacio bajo el título de “Proyecto mortal” abordé el tema de los acuarios a propósito de la construcción programada en el Parque Explora. Ahora se informa sobre lo que es una realidad. Un centro de cautiverio y explotación de especies animales ajenas a nuestra geografía local, algo parecido al escarnio que han soportado otras especies foráneas en zoológicos y circos, bajo el pretendido argumento de la educación. Siempre habrán justificaciones para explotar a los animales. Matar para enseñar. Así como se sacrifican millones de animales injustificadamente en centros de educación, en laboratorios, en quirófanos, emulando a los vivisectores de ingrata recordación en memoria del cruel experimentador Claude Bernard en Francia y más recientemente Wilhelm Feldberg en Gran Bretaña.


El nuevo Medellín internacionalizado que se quiere mostrar alejado de las crónicas policiales, de las historias de invasiones de los desplazados, de la violencia de los afectados por los desastres naturales y de las agresiones humanas, se construye ahora con el maltrato a las otras especies animales. ¿Quién podrá garantizar que el grado de salinización en un caso o de aplicación del cloro en el otro no lleguen a alterar el nivel adecuado que permita la supervivencia de tantas especies? Un principio ecológico relacionado con la ley de la tolerancia es el del factor limitante: demasiado o muy poco de cualquier factor abiótico, puede limitar o impedir el crecimiento de una población de una determinada especie en un ecosistema, incluso cuando todos los otros factores están en el intervalo o cerca del margen de tolerancia de la especie. Me refiero a factores como la temperatura, el agua, la luz, los nutrientes y la salinidad. Una cosa es el diseño, la elaboración del guión didáctico, la sustentación técnica. Otra la escenografía con el traslado de rocas, plantas, agua. Lo más grave las 300 especies que intentaran sobrevivir en un ambiente artificial donde sábalos, rayas, bagres, pirañas, corvinas, arawanas, medusas, caballitos de mar, corales, pulpos, exhibidos en vitrina como aquellas que en algunos restaurantes de moda permiten capturar con una red la presa para preparar el plato del comensal. En Vietnam hay un dicho significativo: “si puedes atraparlo puedes comerlo”.


El número y tipo de organismos en las diferentes capas acuáticas serán determinados por factores limitantes como temperatura, luz solar y contenido de oxigeno disuelto. Diez mil millones de pesos invertidos en el proyecto constituyen una significativa cifra que bien pudo ser asignada a procesos educativos en lo que se ha dado en considerar un guión museográfico que fundamentalmente debe considerar además del coleccionismo, la exhibición y la educación, la preservación. Para estos objetivos no se necesita poner en riesgo y llevar al cautiverio y a la muerte tantas especies, contando con medios como los videos y la multimedia. Ya lo expresó la Declaración Universal de los Derechos de los Animales: “todo animal perteneciente a una especie salvaje tiene derecho a vivir libre en su propio ambiente natural, terrestre, aéreo o acuático y a reproducirse”, “toda privación de libertad, aunque sea con fines educativos, es contraria a este derecho”. Declaración que en Colombia es válida debido a la fuerza vinculante que por precepto constitucional se otorga a los principios de derecho internacional (artículo 9 Constitución Nacional).

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